Sunday, January 22, 2006


UV


a la soledad mutua que pena y que goza

No soy mas que la sombra

del polvo sobre el suelo
el ojo de la hormiga
que se cerro de sueño
El Crufijo
// Fobia

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Existe una consigna que sólo se lidia por las noches. El dilema es ajeno pero existe entre las venas de sus residentes. Sólo se huele de noche, sólo se recuerda en el día.

Cuando cantan pájaros y vuelan flores, es tiempo de ver, bailar y andar. Es la pasión dulce que se sabe en el paladar mientras se ríe; una delicia que se sobrepone a los mandatos intermitentes del sol. Se goza en temperamentos ideales y se pierden las guías para llegar a caer.

Un grillo canta y sabemos que todo acabó. Jaurías silenciosas nos acusan hacia abajo. La guerra inminente nos envuelve tan rápido como se desvanecen las tropas del día. Es de noche, Señor. Es de noche y no está el Señor. Es de noche, y sólo yo soy el Señor. Litigo en el Edén de mis palabras para acariciar la sombra divina, sin rostro, sin pauta, la tranquilidad efímera de alcanzar la ignorancia.

Hay 3 ángeles que defienden mi puerta en el día. De noche, sólo se escuchan súcubos mentales, nómadas del valle sagrado de arena y tiempo. Es el viento que cruje en las entrañas, la víspera entendida de esperar el mañana. En la almena única escondo mi vista temerosa cuando el festín de los duendes arrecia debajo de mis párpados.

No me queda más que perecer.

Indago las ruinas que guardo celoso para escapar en invierno. Aún está llena de secretos. Magia y viento cuando llueve en el alma. Dentro del palacio un chac-mol, sobre el chac-mol el corazón, entre el corazón y me fuga un suspiro en sonatas y violines.

Sobre la plancha jadea el recuerdo, memoria temprana de una daga que recorre mis razones. Nunca he pensado en el castigo, pero la calma en los techos derrumba musas en mi alcoba.

Zarza ardiente y Lesbos baila descalza. Una cantina para el sueño doble sin hielos. Debería diluir la esperanza cada vez que la zurzo.

La mansión gira ecos en torno al candelabro de huesos. Una pastilla por cada héroe caído. Somos epitafios del rostro, y sólo guardo tumbas del cielo.

Hoy es de noche y hay una consigna. El espía soy yo, de un rey que no descubro.
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Friday, August 12, 2005

--- Mil disculpas pero edite mal la carta, aqui esta el pedazo que faltaba.---
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La revista es veloz, muchi-legible (polilegible, multilegible, o cualquiera que se les ocurra), y dinámica. ¿Y luego? Pues es un ejercicio social, es un discurso asimilado (aunque no aceptado, sino acuérdense los neo-capitalinos de Machete-arte), una postura cultural y un juego organizado de ideas. Si los chats están desplazando a la telefonía, entonces la revista se desplaza junto con la tecnología. Una publicación electrónica se desvanece en la virtualidad, tiene un carácter que conservar y una lucha directa con el tiempo; una publicación impresa se distribuye lentamente en los canales de transferencia, tiene que sobrevivir al presupuesto y conservar su materialidad/presencia; pero ambas tienen su núcleo sobre la contemporaneidad por lo que se hacen presentes y vigentes cada vez que se publica un nuevo número (una lucha ganada sobre el periódico, pero perdida bajo los libros).

Además, la revista es un momento de convergencia (regresando) entre imágenes y letras (asumiendo que las letras sean algo distino a las imágenes), virtual o material, donde el discurso, concepto, tirada, se manifiesta sobre dos expresiones distintas.

¿A qué iba con esto?, la verdad no sé, pero estos últimos días han estado muy cargados por las publicaciones así que tenía que vomitarlo en algún lado.

Mi estimado Posmonauta espero que le encuentres sentido, si lo haces ahí me avisas.

-- d

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Produccciones Featheración S.A. de C.V.

Monterrey para un escalador difunto

Por azares del destino mi relación con el trabajo editorial parece que ha ido creciendo (digo trabajo editorial para que se escuche bien bonito, porque en realidad soy un mero troquel). Con varios proyectos en cocción y otros tantos todavía en receta, le he ido tomando gusto a la producción de publicaciones periódicas. Y como todo lo que me gusta, termino dándole vueltas para tratar de entender su consistencia epistemológica (ajua!, si también me cargo mis palabras domingueras), material y sucedánea. Diganse en otras palabras: me gusta encontrarle el hilo negro a las cosas que por naturaleza son blancas.

Varias preguntas (me) han surgido sobre la continuidad de los dos proyectos en los que hasta ahorita participo (o digo que participo), algunas sobre el medio de transimisión y otras sobre el bagazo que debe contener el significado de la publicación. Que si debe ser de tal o cual manera o cómo debemos de abodar el tema de allá o de acullá.

Si bien no he obtenido respuestas de ninguna de las preguntas que he (o me han) formulado sobre las publicaciones, he logrado tener una visión más clara de lo que significa hacer una revista (más allá de la relación palabra-imagen) en las dimensiones de su materialidad y su inmediatez.

La revista es el punto intermedio entre el libro y el periódico, es el comodín: es más inmediata que el libro, pero más trabajada que el periódico. La revista se redefine con los nuevos medios (los electrónicos), por lo que es distinto leer una revista en papel gouché que leerla tras (o en) la pantalla de un monitor. La revista es material, conceptual, veloz pero perecedera.

La revista es un cristal con diversas caras, funciona a veces como lente, a veces como prisma y otras tantas como tope de puerta. Su dinámica entre la inmediatez y la "perpetuidad" revela a la publicación una capacidad de ser y no ser varias cosas al mismo tiempo, permitiendo una cantidad de lecturas considerable dependiendo de la dimensión de la cual se le aprecie.

Pero como alguien ya lo dijo mejor que yo, cito:

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El espacio 'real' de las publicaciones periódicas del último siglo se ha expandido hasta volverlo uno más de los espacios ambiguos, híbridos, indefinidos, de las prácticas culturales contemporáneas.
De este modo puede ser leído como:
1) un espacio público por el radio de su distribución y la amplitud de su lectura.
2) un espacio ideológico (afirmativo o crítico) acorde al despliegue conceptual de los textos que la conforman.
3) Un espacio gráfico por la capacidad de generar (en el juego tipográfico, de imágenes y espacios blancos) lecturas, desdobles, dobleces visuales.
4) un espacio comercial donde cualquier imagen o palabra se convierten en publicidad.
5) una red por los nodos y el trazo de relaciones por las que la información fluye y los sentidos que se conforman.
6) un formato cuya sintaxis, al mismo tiempo, subraya la lógica de la linealidad racional o la ruptura surrealisa de la yuxtaposición.
7) un medio de reproducción industrial que centra las prácticas productivas de la sociedad en la reproducción.
8) un discurso argumentativo que abre el espacio a la legitimación o al análisis.
9) un espacio de poder que afirma la verticalidad o intenta redistribuir un capital cultural.
10) un soporte del arte al reproducido, legitimarlo o convertirlo en proyecto.
11) una práctica cultural localizada en una comunidad determinada.
12) una tendencia de la moda.

así, las publicaciones son uno más de los medios que son mensaje, de los simulacros o de esos procesos que mediatizan cualquier práctica cultural

"
// velocidad crítica 78, julio 2005, mty, nl.

Tuesday, August 02, 2005

Agosto 2, 00:12 a.m.

Monterrey para un escalador difunto


"Aún me persigue Alicia como un espectro que se agita bajo los cielos nunca vistos por ojos despiertos."
- Kira


Somos flores con pistilo de amapolas y pétalos de sándalo. Somos un espacio natal de nuestros demonios y nuestras ninfas. Sómos númenes. Sómos sílabas y silbidos componiendo un silencio.

Y más allá, somos un danzón con sombras de puñales y uno que otro raspón de tinta mimiográfica.

Somos escritores, unos por vocación y otros por penitencia, pero necesitamos la tecla en nuestro santuario.

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La semana pasada terminó uno de los módulos del taller de verano del Museo de Historia. Una pequeña niña de ojos negros (que decimos que se parece a una de nuestras compañeras) resultó ser hija de un conocido escritor neolonés/nuevoleonés (tan conocido que nunca lo había escuchado diría mi inconsciencia) llamado Felipe Montes (ó Jelipe para los que nos gusta faltarle respeto a las figuras [de acción] públicas).

Jelipe (ó Jeli para abreviar y aumentar la afrenta intelectual) resulta ser conocido mío (aunque no yo de él) desde mis años mozos (o mohosos) de la secundaria. Primero fue tallerista de un amigo mío, luego fue jefe de una amiga y ahora es el papá de una de las "alumnas" del taller. Como era de esperarse, siempre que reconozco a una personalidad me terminan haciendo el favor de saludarme. Al menos lo hizo de manera atenta así que terminó por resbalárseme (la indiferencia, no crean que otra cosa, aún no llego a tanta confianza). Lo que fue peculiar fue cuando se despidió terminó su frase con una sola palabra, concisa y contundente: escribe.

Para no hacer el cuento largo y divagar en pendejadas (no hay palabra más precisa para esto), me recordó mucho a mi maestro de dibujo y gráfica que siempre que me ve me dice que cómo va el dibujo. Chales. Dibujo y escribo y me recuerdan de tiempo en tiempo que tengo que seguir haciéndolo. Hasta parece manda.

Empezar a escribir por escribir tiene su chiste. Dice una amiga que lo más importante y sorprenderte es el valor a enfrentarte a un papel en blanco (o cuadro de texto, en este caso). Vencer con la tinta (o la tecla) el vacío es lo más difícil que hay. En mis propias palabras es como asesinar el papel y hacer que sangre en palabras.


Me rodeo de escritores (o asesinos, depende del gusto). Desde cuentistas, escritores de cadenas electrónicas hasta poetizas y filósofos del morral. Sin embargo mi promedio de escritura baja considerablemente con el tiempo.

Primero escribía del sopor sentimiental. Después del sopor intelectual. Y ahora escribo sobre el sopor en si mismo. Vacío.

Una declaración tan contundente de parte de un escritor de la talla de Montes debería ser un catalizador suficiente para impulsarme. Sin embargo no me queda mucho de que escribir (sino revisen este escrito).

Hace poco gracias a las ideas del Posmonauta aparecí en Velocidad Crítica. Y no pasó nada. Publiqué en un fanzin, y no pasó nada. Publiqué en la revista de la UdeM, y no pasó nada. Participé en un par de revistas desde la edición hasta la publicación y es fecha que no pasa nada. Escribí metástasis y escribo ahora y estoy seguro que no pasa nada.

Se supone que la vocación del escritor son las palabras, pero a veces estas se vuelven un fastidio.

El Posmonauta contaba que la velocidad de las palabras y la firmeza (o frialdad) de la descripción cuando se escribe un reportaje para cierto periódico reconocido son una trinchera sin fondo para la poesía.

Lo que me pasa en esta ciudad es que parece que no encuentro lectores más allá de los que tengo cautivos de mi propia obsesión (sí, me refiero a ustedes).

Escribo por la enferma manía de escribir, pero eso no me exime de ser un simple letrista (no letrado) transitorio. La escritura se vuelve síntoma y como tal se vuelve canal y no flujo.

La poesía se vuelve basca y el papel o el bit el papel higiénico. Si algún día me dan permiso de volver a nacer voy a pedir ser David Huerta, al menos así voy a conocer al Paz que está detrás de los muros.

Tengo la manía de escribir pero no tengo la manía de escribir para los lectores. Dibujo letras con aspiraciones a poesía pero olvido la velocidad: hay que meditar las letras, no las frases.

Escribe. Helo aquí.

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Tomemos el ejemplo de la luna.
Una sílaba aspirada en ventiocho.

Tomemos el ejemplo del sol.
Una letanía que no cede.

Partiendo de la noche me queda la lluvia,
partiendo del día me quedo sin sal.

Piensa en la cadencia del humo y verás el universo
Aspira la cal y evitarás las hormigas.

Dadá se queda conmigo
Dios es todo tuyo.

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Produccciones Featheración S.A. de C.V.

Este blog lo escribo, pues nomas por que pondre escritos de mi bro por aqui.